viernes, 8 de abril de 2011

Desperté en medio de la calle completamente desorientada. No recuerdo haberme levantado, ni como llegué ahí. El cielo era gris, pequeñas gotas de lluvia caían de cuando en cuando. Miré a los alrededores. Lugar conocido. Un panorámico yacía sobre el pavimento destrozado. Gente iba de un lado a otro, pero sin dirección alguna. No comprendía la escena. Caminé unos cuantos metros, acercándome a un puente. Había mucho lodo por todos lados, en la banqueta, en las paredes de las casas y negocios, en las puertas, en los autos.
Al frente reconocí un rostro. Calmado, con una mueca infantil en los labios. Era mi madre. La llamé, sonrió y se retiro en dirección al puente. Le grité y me ignoró. La seguí caminando con cuidado, temía resbalar.
Se detuvo en medio del puente. La pude alcanzar. Debajo se podía ver el río crecido. Agresivo, lleno de rocas, ramas, fango. Las olas creadas por la turbulencia, eran tales que salpicaban y golpeaban constantemente mis pies. Llamé a mi madre no respondió nuevamente. A la escena se unió mi abuela. Iba con las batas que solía usar cuando yo era más joven, con sus pantuflas de suela dura. Tal como la recordaba. En sus movimientos sentí preocupación. Mi madre cruzó el puente y se encaminó a la orilla del río. Quise detenerla, pero con un sutil movimiento se me soltó de las manos. Mi abuela comenzó a gritar, llena de histeria.
Con un paso travieso mi madre desafiaba a la naturaleza. Bailaba extasiada sobre una roca, sin siquiera mirar a mi abuela o a mí. Pedí ayuda, pero toda la demás gente desapareció. Seguí gritando y comencé a bajar a la orilla, mi mamá no lo notó. Entre los remolinos de agua se alzó un potro. Gris plata deslumbrante, coqueteaba con mi madre. Ella maternalmente trató de acariciarlo. No lo logró. De la misma forma repentina en que había aparecido el potro, apareció la yegua. Enfurecida se lanzó contra mi madre. Las patas alzadas y mi llanto enardecido, culminaron dando ritmo al suceso. Los sollozos de la abuela ensordecieron los gritos ahogados de dolor. Mi madre yacía en la tierra mojada, ensangrentada, irreconocible. El río se pintó de rojo y mi razón se esfumó entre la bruma.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Contigo

Besos de anís, caricias aperladas llenas de sosiego. Hierve la piel, vaporiza la sangre. Te lo exígo, hazme mujer. Porque mis ojos arden en deseo y mis piernas tiemblan a la mínima provocación. Recorreme con tus manos tibias y enloquéceme con la humedad de tu lengua. Cada rincón te lo grita, ¡hazme mujer! Porque mi ser lo necesita, porque mi alma lo anhela. No importa que seamos observados, no importa que no estemos en nuestra cama. No importa lo demás. Concentrate en las palpitaciones de mi pecho, mira como muerdo mis labios cada vez que te acercas. Desconéctate del mundo y únete en un suspiro a mí. Olvídate de tu pasado, no pienses en el futuro. Comete mis pechos que se muestran desnudos ante ti. Siente el movimiento de mis caderas, intégrate al compás. Escríbeme, quiero ser tu mejor canción. Tócame como a ella. Móntame sobre tus piernas y tómame como lo haces con ella. Quítame esta quemazón, quítame esta rabia que llevo encendida y no me deja dormir. ¡Te lo ordeno!, vuélveme mujer. Despierta mi sensualidad y no la dejes ir más. Advierte mi femineidad, los movimientos sutiles de mi brazos que rodean tu cuello; mis manos traviesas escurriéndose por tu espalda empapada. Mis uñas enterrándose en tus más oscuras fantasías. Hazme mujer, porque así lo quiero hoy, porque así lo siento siempre.
Tócame, tócame, tócame. Sé que puedes encontrar los matices correctos. Hazme estallar te lo ruego. Sácame de esta prisión, libérame a base de besos. Comienza despacio, explorando los rincones de piel. Descúbreme, así como haces con ella. Desnuda mi cuerpo y tócalo,como lo haces con mi alma. Recuerda, búscalo sutilmente. Roce de seda, impulso intermitente, gritos ahogados.
Ábrete, enloquece, ríe, el camino. Lluvia mágica detona el encuentro, lo hace color verde. Rayos morados invaden tu mirada, te has perdido. Ellos dejan de disfrutarlo. Yo dejo de sufrirlo.
Otra vez
Hazme mujer
Déjame sentir
Explota dentro de mí.

Depurando mi alma...

martes, 7 de septiembre de 2010

Certeza

Certeza. Es lo que me falta. Dirección. Es lo que no tengo. Por que hasta la más mínima partícula de tu existencia me tira de suspiros. ¿Qué si dónde has quedado? lejos, ya no me reconocerías. Una metamorfosis de a poco a ocurrido. ¿Quién me lo ha hecho? la vida, niña mía. Cuarto amarillo, pelos de perro, trastes en el suelo. Caricatura, a veces gorda otras tantas flaca. Como cuando hay ánimo, como cuando hay hambre. Mis pupilas no se llenan. Y mis encantos desaparecen, cada día más ansiosos de sexo. ¿A qué me dedico? a suplicar. A veces extraño, otras no tanto. Pero siempre quiero estar en otro lado. No sé dónde, pero en otro espacio. !oh sí! la música, inerte compañera de las horas de hastío. Frívola. Sin sentido y extraordinariamente nauseabunda. Ya no es la misma.
Pobre madre mía, tan vieja, tan acabada. Preocupada de todo y llena de nada. Se le escurre por la voz su humildad, su falta de amor. Sus hijos no la miran, no la escuchan. No la recuerdan. Pobre madre mía! cuánto has de sufrir! con las noches de alcohol y los días de llantos. Con tus manos manchadas por el tiempo, por la vejez. Arrugadas, opacas, resecas. Tan tuyas.
De mi padre, mejor no hablo. El viejo se largó. No regresó. Me dejó un par de chanclas y las bolsas agujeradas. Esparcieron la esperanza, dejándome sin él y sin ella.
Añoro perderme en el mar de tus brazos para ya no acordarme.

Depurando mi alma...

miércoles, 7 de julio de 2010

Raro, soñador así suelen etiquetar a la gente como yo. Vamos por la vida permitiendo que otros nos manejen, sólo para poder similar que nos adaptamos al ambiente. Dejas que expriman de ti hasta el último aliento y al final del día te quedas tirado ahí, en la banqueta, con los ojos en el cielo, pero la mente clavada en otro universo. A veces desearía sólo liberarme, no pensar, que no haya más que blanco, pero es tan difícil delimitar los intereses. No puedo esperar para volver a sentir una explosión de hormonas dentro de mí. Es tan necesario, tan único, no indispensable, pero sí extremadamente deseable.
Resalta del asunto que, entre más interesante y original se cree el ser humano, más cae en los rodeos de generaciones anteriores. Monotonía. Pero las nubes siguen formando sobrias expresiones de rabia. Un terapeuta más un par de drogas me ha tomado regresar al encuentro. Las noches de insomnio no son buena compañía, el ocio.
Antes de llegar a la luz debemos conocer las más aterradoras penumbras, con el fin de conocer y ser conscientes de nuestro temple, de nuestras capacidades y coraje, ya que son las armas más poderosas con las que se cuenta. ¿A dónde nos lleva esto? Sueño anhelado.

Depurando mi alma...

jueves, 24 de junio de 2010

Orión parte I

A veces la vida opta por ponerse un guante blanco y agarrarte a cachetadas, para ver si de casualidad logras reaccionar. No soy del tipo reflexivo, es más, ni siquiera me gusta sentarme a pensar por las tardes mientras ella pone a calentar el agua para su té.
La forma en que arribé a este hogar es bizarra. No paro de bendecir a mi primer amo. Recuerdo la última vez que lo vi y su cara de sorpresa al encontrarme tan diferente. Aunque excéntrico, era un buen tipo. Su espíritu ahora forma parte de la gran providencia de energías cósmicas y demás. No es que lo crea, pero que más le queda imaginar a un simple acompañante de los días como yo.
La casa es grande, muy amplia. Con tremendos espacios abiertos cubiertos de fino pasto y flores del campo. Me divierto mucho, casi tanto como cuando era un cachorro. La arquitectura es antigua, pero siempre hay luz. El alma de mi ama descansa, ambos nos estamos preparando para el gran viaje.

Llegué al mundo junto con otros seis hermanos. Dos de ellos murieron de pequeños, cayeron enfermos. El amo repartió a los otros tres entre sus familiares y decidió que yo debía permanecer a su lado, me llamó Orión. Mis primeros meses me divertía entre los hermosos robles del jardín, él cuidaba bien de mi. Pero un día su semblante cambió. Parecía como si todas sus riquezas ya no lo satisfacieran más, ni siquiera me miraba cuando le brincaba y me metía entre sus pies. Sólo me miró fijamente y dijo: "La vida a veces te da, a veces te quita, también tiende a forzarte a sobrevivir y enriquecerte con cada sonrisa. Hoy te suelto, con la esperanza de que la conozcas y seas feliz con ella. Que aprendas a amarla bajo cualquier circunstancia y siempre le seas agradecido, pues aunque a veces te echara a la calle, otras de recompensará con la más sincera de las caricias. Anda pues, eres libre."

Depurando mi alma...

jueves, 27 de mayo de 2010

Mudando

Mudando de piel, se dijo así misma una vez que se percató de sus sentimientos reales. Engaño, sólo eso reinaba en su vida. Pero no era su familia, ni sus amigos quienes la engañaban; era alguien más cercano aún. Era su misma sombra que la trastornaba.
Le gustaba ese mirador, no por sus recuerdos, si por la magnificencia de sus atardeceres. El esplendor de los rayos de sol era tal, que cegaba hasta al más diminuto poro de su ser. Estaba bordeado por cerros y el bien delimitado sendero marcaba el recorrido de los enamorados. Ya caída la noche se podían observar las luces de la ciudad. Era todo un espectáculo, ver el murmullo de luces rojas y blancas moviéndose de un lado a otro.
Suspiros llenos de claves de sol ¿Por qué debía ser así? La melancolía la consumía día a día, cabello a cabello y todo eso sin poderlo detener. Una puerta abierta o un camino sin salida,vaya dilema...

Depurando mi alma...

jueves, 29 de abril de 2010

Yo

A veces me aferro a las posibilidades finitas del pasado, teniendo en las narices las mil y una sonrisas del presente. Observantes de las cotidianidades, eso somos. No hay un cosmos exquisito, ni una atmosfera magica de cacahuate.
Despierto sin despertar, me levanto sin pararme.Cuestionando mi razon y despreciando el sentimiento. No es que lo haga intencional, mi naturaleza me alcanza. Se que no lo crees y si lo haces lo admiras en silencio. Me dices que me carcomera, que se llevara mi alma y no sere mas yo. Ya lo ha hecho. Represion continua por al menos veinte años, no es eso suficiente?
El unico refugio son las cuerdas de tu guitarra, el amor de tu voz. Mitiga mi dolor, calma la bestia: esa que todos llevamos dentro, pero que solo algunos saben usar.
Por otro lado, curiosidad. Nunca le he dado rienda suelta. Irrascible, deliciosa, perpetua. Acaso tengo otra opcion? Acaso tu tuviste otra opcion?
Sentimiento bipolar, asi lo describiria. La admiro,me llena. Te gusta. Sin memoria, sin prejuicios, sin conciencia, astuta, fria, calculadora. Por otro lado, me aterra. Se que es capaz de manipularme.
Pedazos de maldad.

Depurando mi alma...