Mirándolo a los ojos casi como si quisiera penetrar en su materia gris, hizo la inevitable pregunta que se asomaba por entre sus gruesos labios. Le taladraba incesante cada noche, desde hacía una década, pero no se atrevía siquiera a sacar el tema a flote. Ella era sumisa, callada y todo lo que eso implica.. mirada triste y un tanto desesperanzada. Se encontraban en la habitación café, la que daba justo al patio central de aquella vieja casa. La habitación que la abuela se rehusaba a limpiar, y que por conveniencia, él utilizaba durante su estancia en la ciudad.
-¿Por qué ella?- al fin se vio interrumpido el silencio entre ambos. Él la miró y sus ojos se interceptaron en un atropellado intento por evitarlo. El calor era abrumador pero él debía contestar la pregunta; una infinidad de pensamientos lo acosaron, las palabras correctas no llegaban a su lengua y no quería verla llorar de nuevo. Desde aquella navidad todo era como una especie de ritual, en el que él se convertía en una bestia devoradora de hombres y de alguna manera ella no era precisamente devorada, más bien era macerada lentamente... sus gritos de dolor llenaban el alma de él.
Sin más remedio respondió.-Porque me intriga, aunque ni siquiera lo amerita... porque logra llamar mi atención más allá de lo físico...porque no escucho de ella lo que quiero escuchar y siempre me hace desesperar, pero al mismo tiempo de alguna forma inspira ternura y devoción desmesurada. Logré sentir mucha atracción hacía ella, tal vez sus ojos me envenenaron la sangre. En ningun momento pensé en desentrañarla, más bien pensé en que me desentrañaran.-
-¿Por qué ella?- al fin se vio interrumpido el silencio entre ambos. Él la miró y sus ojos se interceptaron en un atropellado intento por evitarlo. El calor era abrumador pero él debía contestar la pregunta; una infinidad de pensamientos lo acosaron, las palabras correctas no llegaban a su lengua y no quería verla llorar de nuevo. Desde aquella navidad todo era como una especie de ritual, en el que él se convertía en una bestia devoradora de hombres y de alguna manera ella no era precisamente devorada, más bien era macerada lentamente... sus gritos de dolor llenaban el alma de él.
Sin más remedio respondió.-Porque me intriga, aunque ni siquiera lo amerita... porque logra llamar mi atención más allá de lo físico...porque no escucho de ella lo que quiero escuchar y siempre me hace desesperar, pero al mismo tiempo de alguna forma inspira ternura y devoción desmesurada. Logré sentir mucha atracción hacía ella, tal vez sus ojos me envenenaron la sangre. En ningun momento pensé en desentrañarla, más bien pensé en que me desentrañaran.-
La habitación café, la que la abuela odiaba desde su más profundo ser, quedó en silencio de nuevo, está vez ella había muerto.
Depurando mi alma...
me enamore de tu descripcion jaja
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