domingo, 4 de octubre de 2009

Día 90

Fotografías, una imagen que nunca perece y un sentimiento que no se esfuma. Hoy hace tres años, nos encontrábamos en el funeral de mi madre. Tu semblante era el de siempre, pero tus ojos me hablaban del dolor que te trasmitía. Lo siento mucho, dijiste, tratando de mostrar empatía y tu abrazo me pareció el más sincero en años. Es raro como la gente guarda fotografías de momentos felices, como si esperaran regresar el tiempo cada vez que las observan. Mis fotos son pocas, ésta en especial, la del funeral de mi madre, me gusta mucho. La piel de la gente contrasta con el negro de sus vestimentas, las siluetas están bien definidas y en los rostros se puede ver la pesadez del ambiente. Yo estoy ahí, inmóvil. Con mi corbata comprada para la ocasión. Tu a mi lado derecho, luces hermosa como siempre, la tristeza te sienta bien. No te apartaste ni un solo minuto, sabías que si lo hacías me derrumbaría y no quedaría nada de mi; así como una avalancha que arrasa con todo.

Me encuentro en el café de la esquina. El día no pintaba nada bien y decidí salir a reinventarme. Tomé mi libreta de notas y ahora estoy aquí escribiéndote de las fotografías que guardaba en la misma. Hay una del otoño que pasamos en Nueva York. Un majestuoso camino lleno de hojas secas con el fondo rojizo cobre de la temporada. Los árboles se presentan con tal armonía que te invitan a penetrar el papel y oler la escena. Fue tomada en Central Park, tu sonreías. ¡Tantos recuerdos vienen a mi mente! me arrepiento del tiempo tirado en discusiones superfluas.

También está aquella que te tomé mientras dormías. ¿Lo recuerdas? te desperté y no me hablaste durante las tres horas que le siguieron al episodio. Pero valió la pena. Irradias paz, serenidad y sobre todo ternura. Tus labios se ven suaves, tus mejillas tersas. El cabello revuelto contrasta con la simetría de tus facciones. No podía dejar de contemplarte, por eso la tomé. Jamás apartaría pedazos de tu alma sin que fuera necesario. Las fotografías eso hacen, te roban trozos que luego se plasman en papel. Nunca vuelves a ser el mismo de la imagen. Por eso la gente las guarda con gran recelo, son como esmeraldas, rubíes, o incluso diamantes. Invaluables para mi.

A excepción de la fotografía del funeral, no aparezco en ninguna otra. Mantengo entera mi alma, para cuando sea el momento de regalártela..

Te amo

Depurando mi alma...

3 comentarios:

  1. Muy buenas letras, disfrute la lectura y me hizo pensar mucho... Eso siempre es bueno.

    Saludos.

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  2. mantengo entera mi alma (: me gusta venir y leerte

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  3. Me ha parecido fabuloso este día 90!
    Estoy de acuerdo con todo lo que se dice, eso es una fotografía!! Toda la razón!! (jeje es otra de mis pasiones) Son recuerdos congelados en el tiempo, es fabuloso! Son instantes! Es una maquina del tiempo, pero muy pocos lo saben.

    [...]Mantengo entera mi alma, para cuando sea el momento de regalártela..[...] Sinceramente, me atrapaste con esta última frase!
    Excelente! (:

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