jueves, 11 de febrero de 2010

Quizá

Siento que puedo perderme en la eternidad de tu silencio. Algo angustiada tu mirada te delata. Algo temblorosa tu voz, despacio lo deja ver. ¿He dejado de leerte? ¿Ya no te conozco más? Puede ser. Angustia de los días, sol y luna sumergidos en el sino de mi existencia.
Mirándome al espejo, espero reconocerme en algún punto. Pero al mismo tiempo, la necedad ciega mi razón y me ahoga en la porquería.
¿Dónde está tu mano? ¿dónde está tu mente? ¿dónde está tu amor? ¿dónde me he dejado?

Irradiando partículas de amor, te busco y no me encuentro. La estrella, aquella que me has regalado iluminará mi sendero, anunciará tu llegada, resucitará mis suspiros.

Depurando mi alma...

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