Mudando de piel, se dijo así misma una vez que se percató de sus sentimientos reales. Engaño, sólo eso reinaba en su vida. Pero no era su familia, ni sus amigos quienes la engañaban; era alguien más cercano aún. Era su misma sombra que la trastornaba.
Le gustaba ese mirador, no por sus recuerdos, si por la magnificencia de sus atardeceres. El esplendor de los rayos de sol era tal, que cegaba hasta al más diminuto poro de su ser. Estaba bordeado por cerros y el bien delimitado sendero marcaba el recorrido de los enamorados. Ya caída la noche se podían observar las luces de la ciudad. Era todo un espectáculo, ver el murmullo de luces rojas y blancas moviéndose de un lado a otro.
Suspiros llenos de claves de sol ¿Por qué debía ser así? La melancolía la consumía día a día, cabello a cabello y todo eso sin poderlo detener. Una puerta abierta o un camino sin salida,vaya dilema...
Depurando mi alma...
Volteo a mi lado y veo a una chica sentada en la barra, junto a mi. Escribe algo en una servilleta. De alguna forma se que no es un mensaje para alguien, sino para si misma.
ResponderEliminarQuien viene a un bar a escribir?...
...Maldicion, odio esperar... al menos ella tiene algo en que entretenerse.
Por eliminacion de actividades, solo queda ver las fotos del cel una vez mas.
...3 minutos despues, de nuevo no tengo nada que hacer, mas que esperar que llegue esa persona.
...5 minutos despues, ya no quiero que llegue...
Gracias por la platica tan agradable.