Raro, soñador así suelen etiquetar a la gente como yo. Vamos por la vida permitiendo que otros nos manejen, sólo para poder similar que nos adaptamos al ambiente. Dejas que expriman de ti hasta el último aliento y al final del día te quedas tirado ahí, en la banqueta, con los ojos en el cielo, pero la mente clavada en otro universo. A veces desearía sólo liberarme, no pensar, que no haya más que blanco, pero es tan difícil delimitar los intereses. No puedo esperar para volver a sentir una explosión de hormonas dentro de mí. Es tan necesario, tan único, no indispensable, pero sí extremadamente deseable.
Resalta del asunto que, entre más interesante y original se cree el ser humano, más cae en los rodeos de generaciones anteriores. Monotonía. Pero las nubes siguen formando sobrias expresiones de rabia. Un terapeuta más un par de drogas me ha tomado regresar al encuentro. Las noches de insomnio no son buena compañía, el ocio.
Antes de llegar a la luz debemos conocer las más aterradoras penumbras, con el fin de conocer y ser conscientes de nuestro temple, de nuestras capacidades y coraje, ya que son las armas más poderosas con las que se cuenta. ¿A dónde nos lleva esto? Sueño anhelado.
Depurando mi alma...
Me gusta, me gusta!
ResponderEliminarIdeas excelentes, especialmente el último párrafo.
Y lo de la explosión de hormonas! Dios! Toda la razón!
Qué buenas letras! (: